Indicadores de la calidad del aire   Leave a comment

La calidad del aire se puede valorar con dos tipos de análisis: químicos y biológicos. Los análisis químico son medidas directas que suponen un alto coste, necesitan alta densidad de puntos de muestreo y necesita un alto número de instrumentos en áreas industrializadas.

El análisis biológico son integradores de los datos (tanto de medias como de picos importantes), miden los efectos ecotoxicológicos y la transferencia de contaminantes a las redes tróficas.

Los bioindicadores de la calidad del aire son fundamentales para la monitorización, son ampliamente utilizados como bioindicadores (con materiales de referencia) y son útiles para realizar la evaluación preliminar, monitorizar áreas que ya se sabe que están afectadas y para verificar las zonas donde se están haciendo esfuerzos de restauración aatmosférica.

Los organismos bioindicadores de calidad del aire más utilizados son: las comunidades microbianas, hongos, líquenes, musgos, plantas vasculares (cortezas y hojas) y animales.

Los líquenes son buenos indicadores porque no poseen estructuras protectoras, carecen de absorción activa del sustrato, están activos durante todo el años, tienen un ciclo de vida largo, están ampliamente distribuidos, son muy sensibles a contaminantes gaseosos y cambios de pH y son buenos bioacumuladores. Podemos ver una serie de respuestas a la contaminación: reducción de las tasas fotosintéticas y respiratorias, reducción de la vitalidad y cambios morfológicos, reducción de la vitalidad y cambios morfológicos, reducción de la fertilidad (apotecios) y cambios en la estructura de las poblaciones de líquenes. Los cambios en la estructura de las poblaciones se deben a que los líquenes fruticulosos y mixtos son más sensibles a la contaminación así que cuando no pueden soportar la contaminación atmosférica son desplazados por los foliáceos que son más tolerantes y éstos a su vez por los crustáceos.

Hay varios métodos basados en los líquenes por un lado los que se aprovechan de su capacidad como bioindicadores (mapas de distribución que tienen correlación con la salud), análisis de la flora liquénica y uso de índices como la IPA o IP. Por otro lado los que se aprovechan de su capacidad bioacumuladora ya que tienen una alta tolerancia y un lento crecimiento, se comportan como bioacumuladores activos y pasivos. El contaminante que más afecta a los líquenes es el dióxido de azufre y la acidez.

Los musgos son también buenos indicadores por su rango de distribución amplio, carecen de epidermis y cutícula, no tienen raíces y se fijan con radículas, carecen de tejidos vasculares (transporte interno bajo) y algunos tienen estructuras laminadas que permiten seguir la contaminación. Los métodos empleados son índices como IAP, el tratamiento como bioacumuladores, el estudio de la distribución de contaminantes a pequeña escala y observar la paleocontaminación. Los factores que influyen en la contaminación son: el género, especie, edad y parte; el tipo de muestra (muestreo activo o pasivo); los factores climáticos; posición en el tronco y la estandarización que realizamos.

En cuanto a las plantas vasculares utilizamos las cortezas como indicadores de acidez (midiendo el pH) e indicadores de aumento de la conductividad (con conductivimetro). En las hojas se producen cambios morfológicos y fisiólogicos, el contaminante más destacado es el ozono.

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